Desde el primer momento en que llegamos a este mundo, sentimos pena y alegría, miedo y rabia. Aprendemos a esconder los sentimientos que nos asustan, primero a los demás y después a nosotros mismos. Muchos de nosotros vivimos nuestras vidas alejados de nuestros más profundos sentimientos y nunca nos paramos a pensar en qué pasaría si nos permitiéramos sentirlos plenamente; expresarlos y compartirlos con el mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario